Volver al pasado
Ferro perdió sin atenuantes 2 a 0 ante Los Andes, en Caballito, y volvió a mostrar su peor cara. Ahora acumula 4 sin ganar con dos derrotas consecutivas.
Sin dudas hay formas de perder. Creer que se puede ascender de forma invicta es ingenuo. Pero lo que colmó la paciencia de la gente en la quinta fecha, en un nuevo partido perdido fue el cómo. Las formas. La imagen que dejó Ferro ante Los Andes, donde mostró una idea de juego muy pobre y ya ni siquiera le quedó la actitud y rebeldía del comienzo del campeonato, fue peor que la que había dejado frente a Godoy Cruz, para darle así paso a que se enciendan las alarmas de todos los temores. Porque el que se quema con leche, ve una vaca y llora, y la caída frente al Milrayitas fue muy similar a la versión 2025 en la que peleamos el descenso hasta el final, de la cual no queremos saber más nada. Que otra vez se materialice en realidad por lo que todos vimos en la cancha. Es cierto, con mucho tiempo para cambiarlo y remediarlo, pero tras los 95 minutos quedaron la sensación de un dejavú y un viaje al año pasado.
Para resolver los problemas defensivos por el ala izquierda, Rondina incluyó a Tarón como central y a Ozuna como lateral, en tanto que para solventar la ausencia de juego metió a Campos, al imaginar que con Castellani y Obradovich iban a fluir desde la tenencia. ¿Resultado? Ni una cosa ni la otra. Porque la última línea continuó con todas sus dudas y desatenciones, aunque ¡atención! esta vez al menos el primer gol no llegó por la izquierda, y desde la parte futbolística tuvo las mismas carencias asentándose en las salidas en larga, que terminaron de partir al equipo para que el conjunto de Leo Lemos ganara todas las divididas, dominara la mitad de la cancha y el que maneja el medio, controla el partido. De esta forma, se quedó con sus primeros tres puntos en el campeonato plantándose en Caballito y sin pretender especular con un retroceso de sus líneas, incluso en el complemento con el 2-0 puesto.
¿Se resuelven todos estos problemas cambiando únicamente nombres por nombres? La realidad pareciera que no. Ya se hicieron cuatro cambios de partido a partido y Oeste empeoró. Entonces, tocar por tocar sería más de lo mismo. Es mucho más profundo. Enzo Hoyos debutó con ganas, pero el mejor ejemplo pareciera ser el de Franco García que es un gran bombero cuando tiene que entrar de cambio pero como titular termina embarullado en la confusión del resto, perdiéndose en el contexto. Porque al uruguayo se le destaca la entrega, el sacrificio y el valor. Ninguna de esas características refiere al fútbol, que es lo más alarmante si un equipo pretende tener una aspiración mínima. Porque sin fútbol y sin un plan sostenido de juego, a la larga, no llegás a nada. La gran pregunta es a qué quiere jugar este equipo. Y pueden alcanzar 10 minutos para darse cuenta que es “al pelotazo”. Y en este contexto extrañó a Dening que es el que más gana en largo y al que más infracciones le cometen. Y no hubo tampoco una alternativa para darse cuenta que sin el ex San Miguel, era regalarle la pelota a los de Lomas.
Los Andes sacó a relucir todas las limitaciones del Verdolaga, que al final demostró que el problema no sólo era por la izquierda sino en cada pelota que lloviera al área. Cada centro de la visita era un puñal al corazón y que fuese gol o no dependiese únicamente de la puntería de los atacantes. Porque no sólo Franco Rodríguez cabeceó sólo en el primer tanto, sino que Asenjo y Viganoni ya se habían anunciado. Por lo cual, el problema es del módulo defensivo entero. Obradovich perdió a Rodríguez, el Boni no llegó a cerrar, Tevez miró la pelota y Tarón no pudo soltar a Asenjo, en una jugada que Campos terminó persiguiendo a Grance, pero en la lógica debería ser al revés. Otros nombres, otra costado por el que crearon, pero el mismo gol. Y si duelen tanto los envíos aéreos, entonces deberían reforzarse los costados para evitar y disminuir la capacidad de centrar de los rivales.
Los de Lemos pegaron en los momentos claves de cada partido: en la última jugada del primer tiempo y en el comienzo del segundo, para eliminar todas las correcciones que hubiera hecho Rondina en el entretiempo. Pero antes de que al duelo le sobraran 43 minutos, hubo una primera etapa que en el 0 a 0, Oeste tampoco pudo hacer nada. El DT del Milrayitas tomó nota. Ante un equipo de bajo vuelo futbolístico lo ideal es bloquear a su mayor armador para que quedara trunco desde la salida, por eso Franco Rodríguez se le pegó a Castellani limitándolo a un error de 50/50 en cada pase. Al igual que con la ausencia de Dening, no se puede limitar a que si el Boni no responde, el equipo se apague. No hay plan B. Había pasado en Mendoza y volvió a pasar en Caballito, sin una alternativa ante esta problemática. Podría haberse tirado el 10 sobre un costado para que el 8 de Los Andes lo siguiera hasta ahí y desagotar la numerosa línea media de la vista o, en el caso eventual, sï Rodríguez no tomaba a Gonzalo por una banda, que pudiera liderar desde ahí con Obradovich en base.
Los buenos equipos tienen sociedades. Esos famosos tándems que en Ferro hoy no existen. Porque Campos ingresó para ser un conector que no terminó de ser y Ángel González por sus características jugó más cerca de los puntas que de Ozuna, generando ese vacío por el que Villarreal pudo manejarse libremente. Por eso tenían uno más en el medio para ganar las segundas jugadas. Así se rompió el equipo que en sus pocas intenciones trató de abastecer más a Acosta sin éxito, pero que ante la desesperación solía revolearla para que se arreglaran. Mientras los laterales no se amalgamen a los volantes externos para atacar y defender en bloque, los volantes centrales estén coordinados y no superpuestos, y los delanteros se cohesionen, exclusivamente a Oeste lo puede rescatar un arresto individual, como algunas arremetidas de Campos que ante la marcación escalonada al buscar interiorizarse, terminaba perdiendo. Una vez, te puede salvar una genialidad individual, abusar de ese recurso es apostarle a un azar que normalmente te va a jugar en contra.
Y más si de falta de fortuna hablamos, Ferrito es un especialista en eso. No para justificar algún tipo de derrota, pero mínimamente uno o dos de esos componentes por partido suele tener porque el cabezazo de Mateo Acosta, que solo hubiera servido para la estadística y para cortar la mala racha que lleva con la verde, en Estudiantes de Buenos era palo y gol pero acá fue palo y afuera. Como si fuera poco, el Melli Ortiz, otra de las figuras de la cancha que sentenció el pleito con ese bombazo de afuera del área y que debutó en Los Andes por las ausencias de Cañete y Matías Gómez, tuvo en el verano todo acordado para llegar a Caballito pero se cayó a último momento. Iba a venir, no vino y nos terminó convirtiendo en su primer partido.
En definitiva, Ferro no perdió por un detalle o mala suerte. No perdió porque se perdiera la marca de Rodríguez en el primer gol o porque no había un tipo parado en la medialuna para bloquear el remate del Melli Ortiz en el segundo. Lo de Oeste es más amplio. No es de nombres. Es de estructura. De falta de sociedades para atacar y defender con relevos. Es un equipo que hasta el momento ha demostrado falta de creatividad ofensiva y, lo dicho, sin fútbol no se puede aspirar a nada, pero con el agravante de que sin fútbol y tampoco sin entrega no rebeldía, rendidos y confundidos como esos últimos 45 minutos, podes terminar peleando el descenso como el año pasado.
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