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Ferro perdió 1-0 ante Almirante Brown, como local, y sigue sin poder ganar en Caballito. Con esto acumula 1 de 12 jugando en casa y es el que menos puntos sacó en esa condición.
Cambiar para que nada cambie. Otra vez, si ponemos el nombre de Sara o de Rondina en el banco de suplentes el resultado y la fórmula terminaron siendo las mismas. Oeste volvió a caer en casa y a demostrar la nada misma. Un equipo al que no se le puede reprochar empuje pero sí fútbol y, obviamente, ganar en condición de local, porque mientras la campaña como visitante es de un equipo que pelea el campeonato, como local está realizando un torneo para irse al descenso. Y en esa línea muy fina es cuestión que se termine desbalanceando una de las dos cosas para que se termine de romper todo.
Sara repitió un equipo que ya había dejado dudas en Santiago del Estero y que a los 11 minutos ya estaba abajo en el marcador por un penal evitable. Al fin y al cabo, eso alteró cualquier tipo de planificación previa y Almirante Brown se puso en ventaja con un centro, la mano de Zubowicz en una jugada que no revestiría mayor peligro y la excelente definición de Cabral que ajustó tanto su disparo que Monetti apenas llegó a rozar. Sí, con ese poquito, al equipo del Lobo Montenegro le alcanzó para ganar, porque si bien, como mencioné anteriormente un tanto en contra de forma temprana rompe cualquier planteo inicial de juego, lo que aconteció a esos primeros once minutos fue la oda a sin sentido. Jamás se vio una idea marcada y una intención de a lo que el equipo quisiese jugar. Unos primeros 45 donde no generó una chance de gol y una etapa complementaria donde lo que creó fue por la inercia propia de tener la posesión, limitándose al abastecimiento vía centros laterales.
Porque Oeste presenta problemas en todas las líneas, aunque a nivel defensivo pudiese estar justificado por la cantidad de bajas que hay en esa zona, donde requiere urgencia meter mano es en la mitad de cancha. Para recuperar y principalmente para jugar. Se deben redefinir objetivos por sobre nombres y un estilo. ¿Cómo hará para generar juego? El equipo de Sara perdió el medio ante el rocoso 4-4-2 de los del Lobo Montenegro, con el libretito clásico de la Primera Nacional: ser un equipo compacto, sin fisuras para achicar el margen de error y ordenado. Porque en definitiva tanto de local como fuera, en esta categoría la definen los detalles mínimos. Esos que la fecha pasada te llevaron a ganarle a Mitre. Pero que por un error propio te hizo quedarte con las manos vacías ante La Fragata. Velázquez y Jara destruyeron y Máximo Levi se erigió como el punto más alto frente a todas las limitaciones del Verdolaga que volvió a equivocar los caminos, ya que no tenía espacio para acelerar, no había una composición colectiva y evitar caer en los centros. Porque los delanteros estuvieron de adorno. En la primera mitad pasaron inadvertidos. La pelota no les llegó y lejos de un progreso por el carril central, se trató de buscar por afuera sin lograr de ajustar los tándems de Kihm-Parisi y Ozuna-García, por lo que Acosta terminaba muy sólo dentro del área.
Evidentemente lo que se debe retocar está en la mitad de la cancha. Si Sara piensa un medio con tres volantes debe buscar una cohesión para cubrir ancho y mixear la verticalidad con la pausa. Para evitar esa desventaja numérica en la zona central, Parisi hizo más veces de volante por derecha que de extremo y el equipo también lo sintió. Ni en un lado, ni en el otro si no se redefine posicionalmente. Está claro que la piedra angular bajo ese contexto de buscar dominio es Felipe Obradovich, que como si tuviese 50 partidos encima, siempre termina sobresaliendo por presencia y ubicación. Llegando a posición de gol, aunque suya sea la base, en la mayor expresión de un medio perdido. Porque no Campos, primero por dentro y luego por la izquierda, ni Kabalin terminaron imponiéndose. El 10 no encontró nunca un lugar donde pudiese ser decisivo dentro de la cancha. Atrapado por esa falta de espacios alternó con más malas que buenas, mientras que el ex San Martín de Tucumán tampoco pudo aportarle la llegada al área como un componente ofensivo, ni le dio el equilibrio que Felipe necesitaba para el retroceso.
En el complemento, el DT primero buscó con un 4-3-1-2, con el ingreso de Hoyos que es otro nombre que se va poniendo solo dentro del equipo por la claridad y la pausa. Sin ser un jugador de gran despliegue, la velocidad en la circulación de pelota fue lo que el equipo necesitaba. Rompió esa estaticidad como nexo entre volantes y delanteros. Desde ahí, por la inercia de la tenencia y frente a un Almirante replegado que ya había metido línea de 5, JMS volvió a trastocar el esquema para terminar con Dening y Acosta por dentro más dos extremos naturales, como Menéndez por la izquierda y González por la derecha, para terminar de particionar el medio que si no se sintió fue por dos cosas: primero por la capacidad de anticipo de Felipe y, también, porque la visita se despojó de cualquier posibilidad ofensiva, entendiendo donde estaba su negocio.
Por características propias individuales que chocaron con el contexto del partido, ni Ángel González ni Menéndez tenían lugar para explotar su velocidad, pero con Hoyos por detrás el equipo hizo lo que buscó desde un principio y tardó en cuentagotas: buscar situaciones para su 9. Ese fue el mejor ratito de Ferrito. Y hablamos de ratito por ese empuje lógico de la obligación de empatarlo como sea. En el como sea, se afinaron los centros al lograr volverse más ancho, y Mateo contó con 4 chances de gol: una que dio en el palo y recorrió la línea, otra que no llegó a conectar por poco, un cabezazo que de manera increíble se fue afuera y el gol mal anulado por offside. Y sí, suena a mucho pero es poco porque lo que se debe tomar en cuenta es el contexto bajo el que se dieron estas oportunidades. Saludable, porque en ningún otro partido se generaron tantas chances de gol para algún centrodelantero, pero es insoslayable remarcar que se dio por el momento de la situación, más que por algo que esté incluido de forma natural en su genética de juego, que es donde deberá profundizar el entrenador.
No hay tiempo para más. Ferro debe empezar a ganar de local ya para evitar que todo termine mal. Pero no puede porque básicamente no sabe ser protagonista. No sabe jugar con la tenencia de la pelota. La tenencia es su peor enemigo y evidencia todas las carencias de un equipo al que todavía no se le ve una idea clara. Entonces, bien, si el problema de esa falta de funcionamiento se encuentra en el medio ¿Todo se resuelve con la inclusión de Hoyos? No, por supuesto que no pero es inobjetable resaltar que por segundo partido da síntomas de que puede ser probado. Con esto, Sara debería buscar un ladero ideal para Obradovich que Kabalin no estaría siendo. ¿Olguín? ¿Castellani? ¿Marra con mayor despliegue y verticalidad? ¿Cuzzani es opción como interno? Incluir una línea de 4 no parece ser algo que esté en la idea del DT, pero si decide incluir un 4-2-3-1, pero esa segunda línea de volantes deben ser mediocampistas y no extremos improvisados, por más voluntad que le puedan agregar García y Parisi con sacrificio y entrega. Un 4-3-3 tampoco te vuelve automáticamente ofensivo. No es el esquema, sino encontrar los mejores nombres que se ensamblen, pero a esta altura, después de diez fechas, irrita que con la riqueza de distintas variantes que pueda tener en la zona media todavía no hayan sociedades que logren amalgamarse.
El fútbol no es estadística pero la estadística está: de 180 partidos de la Primera Nacional, sólo un equipo pudo terminar ganando un partido que iba perdiendo. Por lo que marca la tendencia, comenzar ganando te da grandes chances de no perder el partido. Todos, con nombres más o menos, buscan esa simpleza en la que Ferro termina cayendo, al filo de la mediocridad, y por eso no sabe resolver los partidos en condición de local. Achicar esos márgenes de errores son claves: no busquen brujos ni murmullos. Es una exigencia al menos tener un estilo definido de juego, que obviamente después vaya a ganar o perder. Pero una idea concreta solventada desde la posesión. A eso pareció apuntar el director deportivo con la decisión del entrenador elegido. Material tiene. Mientras se sigue tirando la moneda al aire de ganar o perder por un error involuntario, con terrenos lamentables y un escenario a medio desmontar de fondo, entre bancos de suplentes, donde se ve la prioridad de un club que piensa más en su campeonato económico que en su desarrollo deportivo. Pueden pasar los partidos, pueden pasar las bandas que vengan a tocar a Caballito, pero si parece cambiar para que nada cambie No Te Va A Gustar.
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