No fue la vencida
Ferro llegó a su tercera victoria consecutiva: le ganó 1 a 0 a Deportivo Madryn, como visitante, con gol de Emanuel Dening de cabeza y empieza a acomodarse en la tabla.
No fue fácil el triunfo de Oeste ante Deportivo Madryn. Por rival, por contexto pero principalmente por el cómo. Siempre duro en el Abel Sastre donde llevaba 25 partidos sin caídas, toma más valor la victoria del equipo de Sara por la postura que tomó en su visita a la Patagonia argentina. Con su estilo, con sus formas y por eso se destaca que el equipo vuelva a contar con el sello del entrenador, que es el que le había impreso en esa pretemporada onírica de 2023 pero mucho actualmente más maduro. Es decir, sabe en qué momentos ir a buscarlo y cuando clavar una línea de 5 para planchar el partido. Y así, calladito, humilde, el Verdolaga se acomoda en el campeonato.
Se volvió a repetir equipo con el regreso de Monetti en el arco. Y esto responde, más allá del ideario de un once perfecto, a la adaptabilidad que sus componentes puedan incluir para amoldarse a distintos momentos del partido. Los primeros 15 minutos de dominio del local, dentro de las intermitencias que desde la pantalla se dejaron ver, el Verde estuvo incómodo y fue a soportarlo. Por lo cual, ese 4-3-3 inicial mutó a 4-4-2 para saber cuando alterarse también a un 4-1-4-1 para cubrir ancho y largo del campo, principalmente compactarse por la banda derecha donde Ángel González bloqueó las subidas del conocido Rodrigo Ayala y tratar de que la pelota no le llegue ni al Tanque Silba ni a Servetto. Porque era cuestión de que el Aurinegro dejara una pelota en el área para que diera muestras de toda la jerarquía de sus puntas. Por eso la compresión y el ajusto debía estar en la mitad del campo para destruir el juego rival. Y como suele pasar en esta categoría, sin necesariamente ser el protagonista desde la tenencia, el que maneja el medio, maneja el partido. Y aún incómodo porque sus características lo hacen destacarse desde la posesión, Ferro tuvo control desde la ocupación de espacios, para ir plantándose y acomodándose de a poco, hacia donde lo quiso llevar. En ese aspecto, el medio volvió a ser clave y ahí hay que detenerse.
Primero por la mixtura de los tres internos. Hoyos, volcado esta vez desde el centro hacia la izquierda, era el que le daba vértigo al equipo desde la pelota con filtrados a espaldas de laterales rivales y liberar el carril central, pero el motor de juego estaba por detrás de él con el tándem y sociedad que empiezan a generar Obradovich junto a Kabalin. El juvenil, con otro partido consagratorio. A su posicionamiento y lectura le imprimió tomar riesgos en la visión de pases verticales. Es la versión del neo volante central. Que no necesita vender humo, trabar e ir al suelo. Gana por anticipo de jugada e intercepción. Pero que también juega con la pelota. Obviamente no es Sergio Busquets y ni siquiera es un Federico Fattori pero, para que se entienda, va en esa sintonía de defender y hacer mover al equipo. Mediocampista completo. Por eso Nazareno Solís no pudo destacar como conector del Depo. Y también por eso, Obra puede tomarse libertades para llegar a posición de armado en 3/4, como en ese pase clave entre líneas previo a la asistencia de Ángel González para el cabezazo de Manolo Dening. Y esas facultades que el eje pueda tener como organizador, responde también a la ayuda en la zona que le puede dar Matías Kabalin al lado, para que Felipe se mande, pero sea el ex San Martín de Tucumán quien cuide sus espaldas para no desequilibrarse funcionalmente. En esa cohesión es como todo fluye para achicarse sin pelota y desplegarse en el momento de ser protagonista.
El planteo estuvo bien ejecutado. Porque en los momentos que debió ser más vertical, llegó con peligrosidad. Tal vez en sus peores pasajes, el equipo pueda generar una situación de riesgo, pero lo que está consiguiendo con esos ataques mecanizados es que se llegue con claridad. Esta vez el que se movió por adentro fue Dening, que tuvo dos: una al palo y la otra, adentro. Parisi tuvo que sacrificarse más y por muchos momentos debió hacer las veces de volante por izquierda, para estirar a Deportivo Madryn y generarle más lugar a Manolo por adentro, pero también lastimando con ataques al espacio. Porque ahí está la tónica. Los extremos pisan mucho el área. Y eso se debe al respaldo por detrás que puedan tener los delanteros. Ferro es un equipo, incluso en una de las canchas más difíciles del campeonato, que domina y tiene presencia. En el cabezazo de Manolo, cuatro jugadores pisaban el área proponiendo un mano a mano contra los futbolistas del equipo de Cristian Díaz, pero en total eran 7 los jugadores del Verdolaga que se ubicaban en campo rival. Así es como se vuelve protagonista por necesidad y porque lo siente. Porque lo más fácil del escenario de visitante es salir de contra. Pero aún con espacios decide proponer el partido en territorio rival.
Pero no termina siendo meramente un equipo que solo destaque por sus intenciones ofensivas sino que empezó a demostrar que sabe afrontar distintas situaciones de improvisación. Como una nueva lesión de Orellana, con ese tobillo que no lo deja tranquilo, para que Fernando Torrent debute en Ferro, en medio de la incógnita por la ausencia de Kihm, y con su experiencia también cumpliese un discreto partido, sin fisuras y sin problemas en la marca. Inteligente, Oeste, también para tratar de achicar ese margen de error, jugar un partido lo más lejos del arco de Monetti posible, quien solo tuvo que tapar una chilena de Giacopuzzi en uno de los tantos centros que llovieron por la imposibilidad del local de ganar un duelo terrestre o encontrar un pase filtrado. Pero también con esa viveza, más allá del empuje de Brian Ferreyra, para evitar las infracciones cerca del área. Eso habla de la concentración desde seguir un alineamiento.
Hubo momentos para jugar, pero también para ser pragmáticos. Y está bien, no pasa nada. Obviamente que el entrenador buscó cerrar el partido con algún tanto más; pero también entiende en qué momento debe bajar ese ritmo. Así primero ingresaron Olguín y Castellani, para agregar más marca y tenencia. Kabalin, con su despliegue, pasó a la derecha, hasta que se cerró con un 5-4-1 cuando ya era todo pelotazo y desprolijidad. Díaz mandó a la cancha al colombiano Cuero y a Pío Bonacci. Y al igual que los Solís o Montagna, tampoco pesaron. Y puede que todos los jugadores de Deportivo Madryn no hayan tenido una buena tarde. Pero eso también habla de la labor de un visitante muy metido. Y desde ahí controló el desarrollo, cuando pudo tuvo la pelota, pero también cuando hubo que cubrir espacios lo logró sin pasar sobresaltos con el poco daño que le generaron.
Cuando JMS decía que en su búsqueda intentaba que el hincha se enamorara del equipo, era un poco de esto. Lógicamente debe ser respaldado por resultados, porque todo entra por los ojos, pero también por un juego de buen trato de pelota y principalmente sacrificio. Y ese sacrificio no es únicamente dejar la vida en cada pelota. Ese que ante la adversidad se plante con autoridad como lo hizo en Madryn, en un reducto complejo con árbitros muchas veces localistas. Y si le toca caer, que venda cara la derrota. Sabía el DT que se exponía a todo eso en su vuelta y con rendimientos convincentes no solo revierte ese recuerdo anterior, sino que también Ferro va, en lo numérico alejándose a 5 puntos del primero que no accede al reducido, pero con una ilusión sustentada en su idea que lo hace mirar de reojo la punta. Y si la tercera no fue la vencida, entonces, quien dice tres también podrá decir cuatro.
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