Maldición, va a ser un día hermoso
En el fin de semana de la pérdida del Indio Solari, Ferro le ganó 2 a 1 a Chaco For Ever como visitante con dos goles de cabeza: Enzo Hoyos, primero, y Gustavo Canto, después, para sellar una victoria que lo dejó segundo a 3 puntos del líder Morón, con todo Caballito ilusionado.
Empiezo por el final, terminaré en el principio para explicar lo que fue este nuevo triunfo de Oeste que llegó a seis sin perder, con 16 de los últimos 18 puntos obtenidos. Porque el primer tiempo de de los de Sara no fue bueno, pero aún en sus peores momentos hay algo que no reniega: de su postura. La gente decente es diferente y por eso el entrenador intentó buscarlo con acumulación de futbolistas en campo contrario, aún en su etapa de mayor confusión, donde no lograba encontrar juego asociado. Nada de refugiarse. Nada de especular. Jugar bien o mal va por otro camino. Se destaca cómo y dónde se planta. De visitante, en el primer gol, había cinco jugadores pisando el área rival para finalizar. Esa búsqueda es lo que queda. Si hasta en el momento de tensión máxima, cuando iba ganando 2-1 en el cierre, en la famosa variante para “cerrar el partido”, decidió incluir a un volante más, como Nico Gómez, para disputar el medio, agregar más marca sin perder la tenencia, con un mensaje claro: defendámonos, pero sin meternos atrás. El pibe de los astilleros nunca se rendía y este Ferro tampoco.
Ya hay un once que sale de memoria, con una génesis de juntar pase por dentro y volar por las bandas, principalmente cuando Ángel González tiene posibilidades de surcar por la derecha. Ángel de la soledad y de la desolación, jugó bien abierto para obligar a Puzzo a perseguirlo y generar espacio a Kabalin u Hoyos por el carril central, o bien hacer dudar al lateral izquierdo de cerrarse dos pasos hacia adentro o adelante para tapar a un volante como elemento distractorio, para que él pueda explotar al vacío donde marca la diferencia. Disfrutamos verlo huir como un ladrón al que nunca pueden atrapar. Un movimiento mecanizado para que todo termine por adentro. Y sí, este equipo todavía no tiene un centrodelantero goleador, pero encuentra en Dening todo lo que necesita. Un generador de infracciones, que pocos 9 de área estarían dispuestos a aceptar ese rol del sacrificio en pos del equipo, al que se expone Manolo. Un cordero de mi estilo, un caníbal de mi estilo.
Después de que se acomodó, fue creciendo gracias a la ubicación de Obradovich, al que le anularon un gol y todavía no entendemos por qué. Y ese es otro sentir de este equipo. Una vez que se amalgama en la cancha demuestra superioridad. Le pasó también en el empate ante Racing de Córdoba, que después de sufrir el inicio y acoplarse al contexto de partido, ya daba la sensación de superioridad, de que no iba a perder.
Esa solidez se mezcla con la convicción de buscar el triunfo. Porque a los dos minutos del tanto de cabeza de Hoyos, llegó la igualdad de Enriquez. Y tuvo esa resiliencia para volver a ponerse de pie. Entiende que cuando la noche es más oscura, se viene el día en tu corazón. Lo que a muchos les impacta anímicamente, a este conjunto, no. Pudo sentir a la mosca joder por detrás de la oreja, pero continuó con la calma de sentirse seguro de sí mismo. Eso es mucho más importante que un estilo de juego impregnado y definido. Viene aparejado con la confianza de sentirse ganador. Poder, placer, poder. Rumores oscuros que confunden la cabeza y perturban a los corazones secos. Se nota en a quienes les toca entrar, lo hacen ensamblados de la misma forma y con la misma intensidad de los que salieron. Siempre tengo a mi lado a mi Dios. Y Sara también, con Castellani listo para entrar y hacerse cargo del fútbol. Darle esa claridad y esa calma en el contexto más implosivo. Un poco de pausa para tanto vértigo y verticalidad.
Solo un tiempo fue que ayudó a pasar un buen rato. Y esa fue la etapa complementaria, donde el Verdolaga recuperó su mejor versión. Todo partido tiene un punto de quiebre y no fue la expulsión de David Valdez en For Ever. Ni tampoco la imprudencia de Fernando Monetti en dicha infracción. Lo conocemos. Sí, alguna vez, quizá, se te va la mano. El punto de quiebre del partido fue la durísima falta de Pruzzo sobre Gustavo Canto que pudo haberlo sacado de la cancha. Pero sabe el cordobés que el que abandona no tiene premio. Resistió, soportó el dolor y continuó en el campo. Y, precisamente, en la resistencia está todo el hidalgo valor de la vida. Estaba cumpliendo un partido sin fisuras, pero bien podría haber quedado marcado por salir en la foto del empate, al arrancar medio segundo detrás de su marca y no evitar el anticipo de Enriquez. El central zurdo a veces gana, a veces pierde, como todo jugador. Aunque afortunadamente esta historia terminó con final feliz, en otra de muestra de resistencia, para ser el único héroe en este lío, con ese cabezazo que puso a Oeste segundo, con los puños en alto deseando, al final, hacer la revolución.
Este Ferro es una linda ración, con un defecto, con uno o dos. Y esa es la falta de contundencia para definir los partidos, sin tener que sufrir hasta el último segundo. Es tan cruel como sus ambiciones. A Nico Gómez se lo sacaron en la línea y Menéndez le reventó el pecho a Nicolás Caprio. En definitiva, la vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo. Y si bien era para liquidarlo con una ventaja superior, lo cerró con su sello: priorizando la tenencia, no obstante el DT deberá tomar nota en mejorar la efectividad. Aunque, es verdad, ya sufrimos cosas mejores que estas.
Era un partido que debía ganar si tenía aspiraciones de pelear arriba. Y así lo hizo, de forma merecida, de más a menos, con momentos de lucidez sacándose de encima uno de esos partidos molestos. La belleza (de cómo asume los partidos este equipo) es todo lo que te da felicidad y tendremos una semana para deleitarnos viendo la tabla de posiciones. El infierno está encantador y Caballito más aún. Preso de tu ilusión, merecemos bellos milagros. Para afrontar la seguidilla de local, buscamos algo más que un par de promesas. Por lo pronto, bebamos de las copas más lindas que tenemos hoy.
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